Posted on 24 November, 2009 | 1 Comment
El río Tigre es uno de los principales brazos de la desembocadura del río Reconquista, situado en el partido homónimo en la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Se encuentra altamente contaminado por desechos industriales y cloacales provenientes de la cuenca del río Reconquista. El régimen de mareas fluviomarítimo que afecta al estuario del Plata y Delta del Paraná contribuye a diluir sus aguas y disimular su estado. Sin embargo el olor fétido, la mortandad de peces y la basura que flota evidencian la situación ecológica.
Tal es el grado de contaminación del río que cuando está bajo es posible ver una línea divisoria de color en sus aguas en el cruce con el Río Luján, siendo el agua negra en el Río Tigre y marron en el Río Luján.
El Río Tigre es el origen y fin de muchos de los recorridos llevados a cabo por las lanchas colectivas.
En sus orillas se ubican importantes centros de recreación, clubes de remo y el embarcadero de lanchas colectivas (servicio provisto por 3 empresas) y catamaranes que llevan pasajeros al Delta del Paraná, Nueva Palmira y Carmelo.
A sólo 28 kilómetros de la capital argentina, un paisaje único se abre a los ojos del visitante en el delta del Tigre, como se llama el tramo final del laberinto de islas y cursos fluviales de variado tipo formado antes de que el Paraná desemboque en el Río de la Plata.
Este escenario, que aloja una rica biodiversidad y pintorescas viviendas erigidas sobre pilotes, sufre una alta contaminación, que ha sido denunciada sin éxito por los isleños desde hace por lo menos 20 años.
Pero ahora, a raíz de la repercusión de los reclamos de vecinos de la oriental provincia de Entre Ríos contra la instalación de dos fábricas de celulosa en la costa uruguaya de un río compartido, la voz de los habitantes del Tigre comenzó a llegar a los lugares de toma de decisión.
Igual que lo ocurrido con los afectados por la polución de la Cuenca Matanza Riachuelo, en el sur de la ciudad Buenos Aires, las organizaciones de vecinos del Tigre continental y de las islas aledañas nunca fueron escuchadas. Empero, ahora, la Secretaría de Política Ambiental de la oriental Provincia de Buenos Aires, jurisdicción a la que corresponde, dio curso a sus demandas.
El río Paraná desemboca en un amplio delta de 14.000 kilómetros cuadrados de superficie. Ese sistema de ríos y arroyos constituye un humedal que funciona como regulador de mareas provenientes del Río de la Plata. Los vecinos que viven en las islas conocen como pocos el ecosistema y no le temen a las inundaciones.
El delta del Paraná, originado por la deposición de sedimentos provenientes de toda la Cuenca del Plata, se divide en superior, medio e inferior desde su comienzo en la oriental provincia de Entre Ríos y se introduce por el norte en la provincia de Buenos Aires para terminar en la zona del Tigre.
Los sedimentos, que se depositan a razón de 200 millones de toneladas por año, hacen que el delta crezca entre 70 y 90 metros en ese mismo lapso.
“Cuando hay inundaciones, los evacuados son ribereños, nunca isleños, porque los isleños estamos adaptados a este medio, construimos casas altas y sabemos que el agua es parte de la naturaleza”, explicó a IPS Martín Nunziata, residente en una isla y presidente de la organización no gubernamental AproDelta.
La vida de los isleños está íntimamente vinculada a la naturaleza. Para movilizarse utilizan lanchas particulares o colectivas de uso público y cuando el agua comienza a subir y se temen las inundaciones ya tienen hecho su acopio de alimentos y otros bienes como para afrontar un aislamiento de horas o incluso días.
Estas inundaciones no son ninguna tragedia para ellos, pues son parte de su vida.
El problema surge porque el delta del Paraná se nutre entre otros ríos, del Reconquista, el segundo curso fluvial más contaminado de Argentina después del Riachuelo, que ya está en emergencia ambiental.
El río Reconquista es un brazo que llega desde el sur y desemboca en el río Tigre, una de las vías principales del delta hacia el Río de la Plata.
A la vera del Reconquista hay unas 12.000 plantas industriales extendidas a lo largo de 18 municipios de la provincia de Buenos Aires. Las fábricas vierten sus residuos sin tratamiento. Pero además faltan accesos a la red de cloacas y de esa forma el río se transforma en un vertedero de toda clase de contaminantes.
Hace una década, para neutralizar el impacto de las inundaciones que afectaban a pobladores de la ribera del río Reconquista y del Tigre, las autoridades construyeron un “canal aliviador”. Desde entonces, frente a cada marea, los cauces artificiales distribuyen la polución a toda la cuenca del delta.
“Yo vivo sobre el río Carapachay y cuando el agua viene del Reconquista el río se pone ***** y se ven peces muertos o sobrevivientes que suben a buscar oxígeno”, contó Nunziata. En cambio, cuando el agua baja y el río se alimenta del Paraná, la situación mejora. “Lo que hay que hacer es sanear el río Reconqui
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November 24th, 2009 at 2:56 am
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